Esta entrada es una traducción al castellano de la publicación original en la web del proyecto británico PACT:
Katherine Lowe, Jaime Nieto, Paul Brockway, Elliott Johnson, John Barrett
Mejorar la eficiencia energética de los hogares del Reino Unido es una de las mejores formas de reducir las emisiones y, al mismo tiempo, mejorar el bienestar. Podemos conseguir viviendas más cálidas, saludables y baratas de mantener mediante una combinación de aislamiento, bombas de calor y rehabilitación energética. Sin embargo, los edificios del Reino Unido siguen estando entre los menos eficientes energéticamente de Europa, y los esfuerzos recientes en materia de políticas públicas no han logrado impulsar la rehabilitación a la escala necesaria.
Ahora, investigadores del proyecto PACT, liderado por la Universidad de Leeds, y del Grupo de Energía, Economía y Dinámica de Sistemas (GEEDS) de la Universidad de Valladolid han mostrado cómo podría ser la mejora a gran escala del parque de edificios en términos de consumo energético y de sus efectos sobre la economía en general. Utilizando el novedoso modelo MARCO-UK, que combina el análisis del sistema energético con la modelización macroeconómica, analizan no solo los posibles ahorros de energía, sino también los efectos sobre factores como el PIB y el empleo.
Los resultados son notables. Además de reducir en un 35 % el consumo de combustibles fósiles del sector de los edificios, la descarbonización generaría importantes y generalizados beneficios socioeconómicos, generando 1,125 billones de libras adicionales de PIB hasta 2050.
Modelización de la rehabilitación a escala nacional en el Reino Unido
Basándose en trabajos anteriores sobre la transición hacia los vehículos eléctricos, este nuevo estudio utiliza el modelo MARCO-UK (MAcroeconometric Resource Consumption) para analizar los impactos económicos y energéticos de la descarbonización de los edificios en el Reino Unido. El modelo permitió a los investigadores simular una serie de escenarios hasta 2050, centrados en los hogares y en los edificios comerciales y públicos, y captar cómo las mejoras en la eficiencia energética, como el aislamiento o las bombas de calor, afectan tanto a la demanda energética como a la actividad económica en general.
A diferencia de otros modelos sobre el crecimiento económico futuro del Reino Unido, MARCO-UK incorpora plenamente las ganancias de productividad derivadas de una economía más eficiente desde el punto de vista energético. A medida que la transición energética desplaza los usos finales hacia una electrificación altamente eficiente, MARCO-UK proporciona una visión más completa de los beneficios económicos de la eficiencia energética de lo que había sido posible hasta ahora.
Energía primaria (energía en su forma original) → Energía final (la energía que llega al usuario) → Energía útil (el servicio energético producido después de las pérdidas de conversión).
Los escenarios desarrollados fueron:
- Baseline: sin intervención importante.
- Steer 1a: únicamente aislamiento de los edificios.
- Steer 1b: aislamiento de los edificios más instalación de bombas de calor.
- Steer 1c: aislamiento de los edificios más instalación de bombas de calor, pero sin inversión adicional.
- Transform 2a: rehabilitación integral más profunda de los edificios más instalación de bombas de calor.
- Transform 2b: Transform 2a más medidas por el lado de la demanda.
Para cada escenario, el modelo relacionó el consumo energético, la inversión, el empleo, las rentas, la productividad y el crecimiento económico, permitiendo a los investigadores observar cómo cada uno de estos factores influye en los demás a lo largo del tiempo.
Lo que muestra la modelización
Según estos escenarios, la descarbonización de los edificios generaría un importante impulso para la economía.
En el escenario central «Transform 2a», una inversión de 491.000 millones de libras genera alrededor de 1,125 billones de libras adicionales de PIB hasta 2050; esto equivale a un retorno de 2,30 libras por cada libra invertida.
Los beneficios económicos no proceden únicamente del gasto en construcción e infraestructuras, sino también de las mejoras en eficiencia energética, y la gran mayoría de las ganancias proviene de los cambios en el sistema energético y de las mejoras de eficiencia, más que de la inversión en capital. A medida que las viviendas se vuelven más eficientes, disminuyen las facturas energéticas; cuando los hogares gastan menos en energía, aumenta su renta disponible. Estos ahorros suelen destinarse a otros bienes y actividades dentro de la economía, lo que impulsa el PIB. La inversión en la descarbonización de los edificios también estimula una actividad económica más amplia, por ejemplo mediante la creación de empleo. De hecho, mejorar la eficiencia energética de los hogares podría crear 160.000 puestos de trabajo adicionales, aumentar los salarios y reducir los precios de la energía en un 14 %. En un contexto de aumento del coste de la vida, crear oportunidades económicas y reducir la pobreza energética son beneficios sociales y económicos claros.
No es una solución mágica
Aunque las mejoras de eficiencia energética pueden realizar una contribución importante y sustancial, deben formar parte de un paquete más amplio de intervenciones. Esto se debe a que parte de los ahorros energéticos generados por la descarbonización del parque de edificios se pierde debido a algo denominado «efecto rebote».
Cuando los hogares destinan a otros bienes y servicios el dinero que de otro modo habrían gastado en energía, aumenta la demanda de bienes y servicios intensivos en energía, como los desplazamientos o comer fuera de casa. Los hogares incluso pueden responder aumentando la temperatura del termostato para conseguir un mayor confort térmico y, aun así, gastar menos en calefacción. Las empresas pueden beneficiarse de unos costes operativos más bajos, por lo que también aumenta su actividad, lo que a su vez utiliza más energía, y así sucesivamente.
Esto es una buena noticia para impulsar la productividad y aliviar la carga financiera de las familias, pero significa que parte de los ahorros energéticos previstos se ve reducida. De hecho, la modelización sugiere que los efectos rebote a escala de toda la economía pueden compensar hasta el 45 % de los ahorros energéticos esperados. La eficiencia energética no se traduce, por tanto, automáticamente en una reducción de la demanda de energía. Forma parte de una relación compleja entre los hogares, las empresas y la economía en general.
Por qué es importante actuar sobre la demanda
Mejorar la eficiencia energética de nuestros hogares mediante políticas y tecnologías asociadas es fundamental para reducir las emisiones. La investigación muestra que el aislamiento y las bombas de calor pueden aumentar la eficiencia energética aproximadamente entre un 40 % y un 45 %. Sin embargo, los efectos rebote absorberán parte de estos ahorros: algo que actualmente no se tiene en cuenta en la estrategia industrial existente.
También es necesario prestar atención a cuánta energía utilizamos en primer lugar. El estudio revela que las mayores reducciones de la demanda energética se producen cuando las mejoras de eficiencia se combinan con medidas por el lado de la demanda, como un uso más eficiente de los edificios —incluyendo un mejor aprovechamiento de la superficie existente— y cambios más amplios hacia estilos de vida con un menor consumo energético.
En el escenario de bajo consumo energético «Transform 2b», que incluye este tipo de medidas, la demanda energética disminuye alrededor de un 30 % con respecto al escenario de referencia en 2050, mientras que los efectos rebote se reducen hasta situarse entre solo un 2 % y un 7 %, dando lugar a las mayores reducciones de la demanda energética. Sin embargo, este escenario también genera un crecimiento económico más lento que las otras vías de rehabilitación.
Existe, por tanto, una paradoja central: ¿cómo puede el Reino Unido seguir persiguiendo objetivos económicos tradicionales orientados al crecimiento y, al mismo tiempo, reducir la demanda energética y cumplir sus objetivos climáticos? Esto plantea cuestiones más amplias sobre cómo se diseñan las políticas y sobre la desconexión entre las trayectorias hacia el cero neto y los objetivos socioeconómicos generales, que a menudo se consideran prioridades contrapuestas.
Lo que hemos aprendido
Mediante nuevos enfoques de modelización, los investigadores de PACT y de la Universidad de Valladolid han mostrado claramente cómo la rehabilitación de los hogares y la instalación de bombas de calor pueden impulsar la economía del Reino Unido y reducir las emisiones. Pero esta investigación también muestra que la tecnología por sí sola no permitirá alcanzar las drásticas reducciones de la demanda energética que necesitamos para cumplir nuestros objetivos climáticos. Para lograr un futuro verdaderamente de bajo consumo energético, los responsables de las políticas públicas tendrán que encontrar formas de integrar las mejoras en la eficiencia de los edificios con medidas que reduzcan la demanda de energía. Estas medidas deberán, además, coordinarse con las políticas sociales y económicas para garantizar una transición justa e inclusiva, en la que los beneficios de un futuro con bajo consumo energético se distribuyan de manera equitativa.
Ideas clave
- Acelerar la descarbonización de los edificios mediante la rehabilitación a gran escala y el despliegue de bombas de calor impulsaría significativamente la economía.
- La eficiencia energética es un componente fundamental de la acción urgente y más amplia necesaria para reducir las emisiones de carbono del Reino Unido y alcanzar los objetivos de cero emisiones netas.
- Otras medidas por el lado de la demanda, incluidos estilos de vida con un menor consumo energético, pueden contribuir a una economía productiva, abordar el coste de la vida y reducir las emisiones.
Nieto, J., Brockway, P. E., Johnson, E., & Barrett, J. (2026). Exploring the socio-macroeconomic impacts of buildings decarbonisation including efficiency and rebound effects. Applied Energy, 425, 128391. https://doi.org/10.1016/j.apenergy.2026.128391
