Aunque la urgencia de actuar de forma decidida contra el cambio climático es cada vez más perentoria, las cumbres donde se deberían adoptar compromisos fracasan una y otra vez. La complejidad e inercia de un sistema multipolar, la tremenda fuerza de los grupos que se benefician del uso generalizado de los combustibles fósiles, y la propia forma de adoptar las decisiones condicionan unos resultados poco alentadores.

Artículo completo publicado en el número 85 de la revista El Ecologista (Junio 2015):

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